
Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido un fenómeno semejante, que pase un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin que se produjera algún fallecimiento por enfermedad, una caída mortal, un suicidio conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada. Ni siquiera uno de esos accidentes de automóvil tan frecuentes en ocasiones festivas (...)
José Saramago, Las intermitencias de la muerte.
Esas son las primeras líneas de uno de los mejores libros que he leído este último tiempo, queda completamente recomendado, si quieren sumirse en una de esas embriagadoras lecturas invernales, ¡léanlo!
Hoy día ha hecho mucho frío, un frío invasor y mortal. Y la muerte no se ha detenido como en la precedente ficción, -La vida es frágil- dijo una Profe en una morbosa conversación de camarín, y tiene razón. Así nacen mis ganas de evadirme, de acelerarme, pienso en la única evasión posible: la cinematográfica, impulsada por la promoción de días martes en Blockbuster.
Tengo una tía francesa que se vino a vivir a Chile hace poco, es un espectáculo alucinante de rarezas europeas, me dijo con voz de soñadora que "vivir acá es como retroceder ochenta años en el tiempo" y que estaba aquí precisamente por una supuesta evasión que se planteaba como necesaria en su vida, cambió las calles rimbombantes de Paris por un Santiago sobre poblado que hoy simula ser la Capital de un país que es cualquiera pero no es éste. Entonces me dieron ganas de estudiar en Francia, de vivir en una pieza, de leer Rayuela en un bar escuchando un jazz más o menos estridente, tomando café sin sentir repulsión. Pero me relajé resignada ante lo inevitable, Quilpué resultará siempre más compasivo y hospitalario, y rara vez te pedirá algo a cambio.
José Saramago, Las intermitencias de la muerte.
Esas son las primeras líneas de uno de los mejores libros que he leído este último tiempo, queda completamente recomendado, si quieren sumirse en una de esas embriagadoras lecturas invernales, ¡léanlo!
Hoy día ha hecho mucho frío, un frío invasor y mortal. Y la muerte no se ha detenido como en la precedente ficción, -La vida es frágil- dijo una Profe en una morbosa conversación de camarín, y tiene razón. Así nacen mis ganas de evadirme, de acelerarme, pienso en la única evasión posible: la cinematográfica, impulsada por la promoción de días martes en Blockbuster.
Tengo una tía francesa que se vino a vivir a Chile hace poco, es un espectáculo alucinante de rarezas europeas, me dijo con voz de soñadora que "vivir acá es como retroceder ochenta años en el tiempo" y que estaba aquí precisamente por una supuesta evasión que se planteaba como necesaria en su vida, cambió las calles rimbombantes de Paris por un Santiago sobre poblado que hoy simula ser la Capital de un país que es cualquiera pero no es éste. Entonces me dieron ganas de estudiar en Francia, de vivir en una pieza, de leer Rayuela en un bar escuchando un jazz más o menos estridente, tomando café sin sentir repulsión. Pero me relajé resignada ante lo inevitable, Quilpué resultará siempre más compasivo y hospitalario, y rara vez te pedirá algo a cambio.
2 comentarios:
Mi amada hermana Daniela Cerna, dejame decirte que tienes toda la razón en este alucinante texto, aunque Francia sea el punto de encuentro de escritores, grandes universitarios, periodistas, todos ellos intelectuales, no cambio mi Belloto maravilloso. Todos esos cafés franceses son alucinantes y sin duda debes conocerlos también, pero te aseguro que extrañarás nuestras calles de tierra y nuestra linda gente. Aún así quiero volver por unas cortitas vacaciones, esta vez me encantaría que fuera junto a mi hermanita....
Te amo mi princesa....
Patricia Cerna C.
Llegue aqui por que una amiga me dijo que un amigo suyo recomendaba este blog a mi me encanta leer blogs cuando lei me pregunte quien era la que escribia y me sorprenden tus 17 años me gustaria que pudieramos conversar. estoy muy deacuerdo concon tu articulo de los 90s yo naci un poco antes pero me llego de igual manera. que estes bien, seguire pasando por aca espero que me sorprendas con tus textos adios.
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