miércoles, 25 de junio de 2008

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LA RESPUESTA INICIAL A LOS ATENTADOS DEL 11 DE SEPTIEMBRE IBA A SER UN ATAQUE MASIVO CONTRA AFGANISTÁN Y OTROS PAÍSES DE LA REGIÓN, LO CUAL MATARÍA A MUCHA GENTE. CON CRITERIO, LA ADMINISTRACIÓN BUSH DIO MARCHA ATRÁS. TODOS LOS LIDERES EXTRANJEROS, LA OTAN, SUPONGO QUE SU PROPIO SERVICIO DE INTELIGENCIA TAMBIÉN, LE ADVIRTIERON QUE ESA SERIA LA RESPUESTA MAS ESTÚPIDA QUE PODRÍA TENER.
SERIA EQUIVALENTE A ABRIR OFICINAS DE INSCRIPCIÓN DE SIMPATIZANTES DE BIN LADEN EN TODA LA REGIÓN. ESO ERA EXACTAMENTE LO QUE EL QUERÍA Y DAÑARÍA MUCHOS DE LOS INTERESES ESTADOUNIDENSES. POR ESO DIERON MARCHA ATRÁS Y OPTARON POR UN "GENOCIDIO SILENCIOSO"(...)

Noam Chomsky, El terror como política exterior de ESTADOS UNIDOS.


Suena, resuena, una versión moderna de adaptación cinematográfica de "All my loving", el zapping me llevó a toparme con la primera edición de Loosing Change, un documental que recoge conclusiones de investigaciones realizadas al ataque del 11 de Septiembre (si me preguntan, hay otro que se llama September Clues que es mejor). Ayer le pedí a mi papá que me explicara algunas cosas del mestizaje que no tenía claras, se sentó en mi cama y la explicación de cinco minutos se transformó rápido en una conversación de hora y media. Me contó, entre muchas otras cosas más, que O'Higgins con San Martín cuando armaron el "ejército libertador" buscaban traer nobles a la entonces incipiente nación e instaurar una monarquía, porque era lo único que conocían, la República podía parecerles con razón y derecho, ajena y compleja. Me dijo que si venía alguien a decirme que íbamos a cambiar la democracia por un sistema nuevo y a pedirme sugerencias probablemente articularía la palabra "representatividad" y "bicameral" más de una vez y eso no es otra cosa que la fuerza de la costumbre. Pero ¿Cómo es posible imaginarse que es lo que viene después? quizás alguien lo había hecho, y eso, los grandes dirigentes debieran haberlo imaginado. El capitalismo que nacía en la Europa del siglo XVI mantuvo y mantiene hasta hoy una cantidad en extremo considerable de naciones estables, si hacemos un balance, el capitalismo ha resultado. Acentuando las desigualdades como las bacterias se multiplican ha hecho crecer las economías mundiales que se atropellan entre sí y ha sobrevivido al temblor de la ambición. En algunas partes el hambre y la explotación se han vuelto parásitos, como causa y consecuencia de este mismo capitalismo. ¿Qué sigue? -no creas que en Japón viven en una Democracia- me dijo con gesto serio -son corporaciones, y quizás eso es lo siguiente-. En cualquier caso vivimos subordinados, somos la cola del mundo occidental y muy rara vez tenemos voz. Y si fuese por ponerme más intelectual y más romántica hablaría de nuestra América Latina, porque como bien ha dicho Galeano -y por citar sólo un ejemplo- nuestros mismos productos son los cuchillos y el imperio, el asesino. (a la cabeza, nuestra cabeza, hay líderes tan obtusos como el precedente, un poco más criollos y compasivos...)

miércoles, 18 de junio de 2008

IW


El miércoles lloviznaba con viento frío, la humedad la podías oler, la podías percibir calándote hondo hasta los huesos. El cerebro funciona mejor así, aunque de seguro estaban los que deseaban volver a un enero soleado de playas y piscinas. Mi casa era el más mágico de los refugios, estaba ardiendo, me sofocaba de un modo respirable. Sonaba en sintonía el Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, The Beatles siempre ahoga el invierno. Mi mamá hacía ruidos domésticos, el hervidor, el mueble que se abría y se cerraba, el refrigerador.
Me vine sola del colegio a mi casa, caminando con pausas, arrastrando los pies sin gracia por el asfalto mojado. Algunos ya sacaban sus paraguas, otros acababan de caer en cuenta de que el invierno estaba llegando crudo y castigador, unos cuantos no asimilaban la lluvia y se involucraban más y más en su actividad individual. Yo, como muchos, me movía feliz, me colgaba el pelo húmedo y la ropa convenientemente inmune. Las gotas tenues me corrían por la cara, engañosas, separadas por insignificantes milímetros, casi indiferentes al ajetreo de una pequeña ciudad en sus horas pic. Me acordé de un día de verano en la casa de un amigo, estaba acostada en su cama, tapada con una toalla quedándome dormida, él estaba tocando guitarra encima de una alfombra de Elvis, me sonaba a lo lejos una versión rápida de "You're Lost Little Girl" y dibujaba sonrisas débiles entre letargo y conciencia, en el arrebato de nostalgia tomé el celular y le mandé un mensaje, prendí la estufa y de golpe el verano me volvió al cuerpo. No, no soy la única, debo ser sólo una entre muchos.
Al día siguiente la lluvia se dejó caer furiosa, con ventarrones que agitaban árboles y arrancaban techos, la llovizna anterior había sido solo un atisbo de la tormenta. El ruido envolvente y rabioso de un llanto lamentable bailaba mezclándose con un profundo silencio, un silencio furtivo. La lluvia seguía, se detenía, interrumpía sueños y hacía desvariar laboriosas mañanas.
Y volvió a amanecer, el ambiente preso del hielo que sucede al temporal. Las montañas blancas, la respiración agitada, el humo plomizo que sale de la boca entumecida. Lo que se había detenido por la lluvia volvió a ponerse en marcha, esta vez para batallar con el filo del frío.
Tenía los pies congelados, las manos blancas, el pelo esponjado. El invierno siempre te va a alcanzar. -¿Mañana empieza el invierno?- preguntó mi hermana -No, hoy día a las ocho de la noche- contestó mi mamá con voz de locutora radial mientras se echaba el tenedor a la boca. Mi papá detrás utilizaba un tono jurídico para explicarme que no debía tomar mis lecturas tan a pecho, yo me sentía hipnotizada por la estación, tenía los ojos más abiertos, como quien se ingesta las más abundantes infusiones de cafeína a fin de mantenerse despierto, y no se me pasó nada. Si lo que realmente quieren es "optimizarse" vayan a un vídeo, arrienden Singin' in the Rain, métanse a su cama y no salgan de ahí, de lo contrario, enfrenten los vaivenes del mundo y asuman valientemente la imposibilidad humana de confirmar sus estados.

martes, 17 de junio de 2008

Saramago, mi día.


Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido un fenómeno semejante, que pase un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin que se produjera algún fallecimiento por enfermedad, una caída mortal, un suicidio conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada. Ni siquiera uno de esos accidentes de automóvil tan frecuentes en ocasiones festivas (...)

José Saramago, Las intermitencias de la muerte
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Esas son las primeras líneas de uno de los mejores libros que he leído este último tiempo, queda completamente recomendado, si quieren sumirse en una de esas embriagadoras lecturas invernales, ¡léanlo!
Hoy día ha hecho mucho frío, un frío invasor y mortal. Y la muerte no se ha detenido como en la precedente ficción, -La vida es frágil- dijo una Profe en una morbosa conversación de camarín, y tiene razón. Así nacen mis ganas de evadirme, de acelerarme, pienso en la única evasión posible: la cinematográfica, impulsada por la promoción de días martes en Blockbuster.
Tengo una tía francesa que se vino a vivir a Chile hace poco, es un espectáculo alucinante de rarezas europeas, me dijo con voz de soñadora que "vivir acá es como retroceder ochenta años en el tiempo" y que estaba aquí precisamente por una supuesta evasión que se planteaba como necesaria en su vida, cambió las calles rimbombantes de Paris por un Santiago sobre poblado que hoy simula ser la Capital de un país que es cualquiera pero no es éste. Entonces me dieron ganas de estudiar en Francia, de vivir en una pieza, de leer Rayuela en un bar escuchando un jazz más o menos estridente, tomando café sin sentir repulsión. Pero me relajé resignada ante lo inevitable, Quilpué resultará siempre más compasivo y hospitalario, y rara vez te pedirá algo a cambio.

lunes, 16 de junio de 2008

One by One

Esto surgió como un desafío, escribir un artículo sobre la generación del noventa, contraponiendo los noventas con la actualidad. Yo nací en el noventa así que seguramente más de alguna gotera testimonial van a encontrar.

El otro día escuché en la televisión que estábamos a las puertas de una nueva era de la liberalidad. Y claro, el deslenguamiento generacional celebra una "libertad" que desde hace algún tiempo viene peleando por estar a la altura de esta inmensa actualidad. Al parecer lo está logrando, y el concepto de libertad se está encarnando de a poco en la sociedad. Los noventas trajeron consigo una explosión popera en el mundo entero, parámetros estéticos sobre actuados, pornografía muy poco artística y un entonces exagerado destape. Juego de niños, si lo comparamos con el 2000. En términos muy generales los noventas marcaron el final de prácticas políticas muy gastadas y el incremento acelerado de la globalización y la popularización de Internet. Nunca hasta esa década había sido tan grande el poder de la comunicación. Los jóvenes de hoy están pagando el precio de haberse desarrollado observados y analizados por esos inmensos anteojos vinoculares que son los medios de comunicación. Mi generación creció expectante ante la larga permanencia de Titanic en las carteleras locales, un Chile, y un mundo rodeado por un clima musical aplastante que se desplazaba con gracia desde las Spice Girls hasta los BackStreet Boys, pasando por todos sus derivados, Madonna, Michael Jackson e innumerables experimentos anglosajones.A Chile llegó el efecto hipnotizante del TV cable y con eso todas las influencias norte americanas a la mano. Los partidos de la NBA, las noticias de CNN, el ascenso y la caída del grunge. ¿Quién no vió alguna vez Tres por Tres, seguido de Paso a Paso y El Príncipe del Rap?. El Break Dance, el Súper Nintendo, Los Archivos Secretos X, MTV, las faldas cuadrille, las famosas chasquillas "araña", las zapatillas con luces, Los caballeros del Zodiaco. Pamela Anderson y el infaltable erotismo implícito de los Guardianes de la Bahía. Probablemente todos los que vivimos esta década tengamos en alguna parte de nuestra retina la publicidad pegajosa de Coca Cola y la crisis noticiosa tras la muerte de Lady Di ¿Y acaso, todas estas cosas no están perfectamente almacenadas en la memoria colectiva y de forma automática activan nuestros recuerdos noventeros más profundos?. Hoy no importa hacia que ciudad queramos evadirnos, de igual forma nos veremos caminando entre una fauna de tribus urbanas y las más degradantes mescolanzas estilísticas. Ya se derribaron violentamente las puertas rupestres que alguna vez acallaron a la juventud. No fue hecho de la mejor manera, pero fue hecho y eso algún mérito debe acarrear. Ahí surgen las diferencias generacionales, que los jóvenes del ochenta no son los mismos que los del noventa ni mucho menos que los del 2000. La generación del noventa padece de un temible nihilismo que se encuentra en una posición limítrofe, un nihilismo enmascarado por rebeldías pasajeras, oculto tras una supuesta conciencia social heredada de nuestros padres. Un nihilismo protegido por los muros intraspasables de la ignorancia y la desinformación. Por supuesto que llevamos el pandero de los que "no admiten nada como posible" e hicimos germinar este mal en las condiciones propicias para su máxima expresión. Los hijos del noventa hoy vivimos en el 2000, nacimos bajo el "generoso" alero de la democracia, hemos tenido una miserable educación política, y así, hemos ido asimilando esta "libertad" y ocupándola a nuestro antojo.

No Title

Fui a Viña a cambiar un abrigo que me habían regalado -si es que a eso puede llamársele abrigo- por otro abrigo verdaderamente abrigado que me coopere de alguna manera en la difícil tarea de salir invicta de este invierno.Después de hacer la transacción correspondiente caminé por la feria artesanal que está al frente de la playa, un desfile de paños y gorros y guantes y aros y todo tipo de artesanía. Uno se pierde queriendo buscar algo específico, el desorden hippie que envuelve las ferias artesanales no es la mejor estrategia para vender y uno piensa que los "lana" originales de los ochenta debieran haberlo previsto, estaba oscuro y corría un viento al que era imposible adivinarle la dirección. Después fui a esperar la micro, debo haber estado como una hora esperando, no pasaba ninguna micro que fuera a Peña Blanca, el "sapo" me dijo que era por el partido, estaba tan chata que llame al mono para que me acompañara por teléfono, pero él tiene ese maldito defecto de hablar sólo para entenderse él mismo, de hablar hacia adentro, yo creo que le daba lo mismo si yo que estaba parada al medio de una jungla de rugidos entendía lo que me estaba diciendo. Así que le corté no más, después me llamo de nuevo y ahí le expliqué un par de cosas y escuché sonriente sus deseos de que pudiera llegar luego a mi casa. Después de cortar deben haber pasado como quince minutos más hasta que por fin apareció una micro útil entre tanto recorrido a Placilla y la Plaza de Viña, yo me subí al tiro sin fijarme si me iba a ir parada o sentada. Obvio que me fui parada, yo creo que ese es el precio de vivir en el interior y no tener auto. Dicen que Viña es la ciudad más bonita de Chile, yo creo que lo es, algo de maravilloso tiene que tener caminar despreocupadamente por sus rincones. La micro iba llenísima, a mi lado unos niños conversaban sobre los ramos de la universidad, llevaban unos bolsos gigantescos y un computador, me sentí perdida, cuando por fin me pude sentar me senté al medio de una niñita y sus papás. Así que podrán ustedes mismos imaginarse por lo que pasé, la niñita estaba recién aprendiendo a escribir y me hacía pasarle esquelas de barbie con mensajitos a cada rato a su papá. Yo iba enferma. Una señora de más allá se había subido un poco después que yo y no había parado de hablar ni un sólo minuto, se sabía todas las recetas de memoria, citó autores de libros de cocina, dijo innumerables veces la palabra "curry" y todo lo relacionado con el curry. Llevaba mareada a la niña con la que iba, le preguntaba cosas de cocina, y hasta le dio una receta para hacer de todas sus comidas potenciales afrodisíacos. Me tenía el estomago revuelto. En ningún momento le había visto la cara a la señora, yo sabía que estaba dos asientos más allá del mío y aún así sentía mi espacio invadido, siguió hablando de las comidas japonesas, españolas, brasileñas y de pronto escupió la que fue seguramente la frase más insólita de mi viaje, dijo que a ella no le importaba la cocina, que no entendía a las personas que tenían todas las recetas y las re leían, fue escueta para explicar que la gastronomía le era indiferente y dio todo por terminado. Estoy segura que los papás de la niñita se sintieron igual de desconcertados que yo cuando escucharon esa afirmación -¡Qué absurdo!- pensé. Le debía veinte pesos al chofer y el transporte chileno ahora no puede seguir vendiéndose sin tu aporte así que a punta de tropiezo tuve que pararme a dejárselos. Cuando por fin iba llegando a mi paradero, todos los personajes precedentes se sumieron en el más hondo de los silencios, la niñita dejó de hablar sola, los papás dejaron de hablar entre ellos y la señora con el destape culinario finalmente había parado la lengua. Yo estaba aliviada porque me tenía que bajar pero al mismo tiempo tenía ganas de quedarme ahí, de abrir el bolso, sacar mis audífonos, un libro y disfrutar de la calma que siempre está implícita en los viajes fríos y solitarios de la locomoción colectiva.

By José

Mi amigo José Luis rindiéndole honores a su espléndida facultad de ser un hombre directo, me pidió que publicara acá lo que había escrito. Complacida publicaría cualquier texto de su autoría, pero éste mucho más, porque pese a ser un vivo retrato de la masculinización adolescente, resulta sustancioso y legible y demuestra su pasión por el género femenino.

Encontrándome yo caminando con mi gran y conocedor amigo Fabián, salió a flote nuestro tema favorito (o el mío al menos): mujeres.¿Cómo puede algo tan natural (por no decir normal) como la relación hombre-mujer y viceversa “apasionarnos” tanto? Eso, es solo una pequeña parte de un gran, gran misterio (no desespere, no hablare sobre el por que de las idas al baño en grupo).Yo, me considero un hombre relativamente afortunado en lo que a mujeres respecta, puedo “conseguirlas”, quererlas, agasajarlas pero nunca entenderlas. Es que simplemente cuando pienso “todo esta bien” hacen algo para mandar al reverendo carajo todo, y lo peor es que esto se da a todo nivel de relación hombre-mujer.Un pequeño caso, llego a mi casa contando las buenas nuevas a mi madre y esta con tan solo una mirada me destruye, y empieza su discurso: “por qué saliste tan tarde de la casa, apuesto que llegaste tarde al colegio, que segurito me citaron, ¡¡¡QUE NO LEVANTES LA VOZ CARAMBA!!!...” listo, todo mal, ¡y de la nada!.Bueno, a veces tiendo a ver solamente mi visión de las cosas pero no siempre es así, otro caso: tengo una chica, de verdad trato siempre de darle lo mejor y tratarla con el respeto, el cariño y la atención que se merece. Todo está bien. Pero una cosa mínima, tan mínima como el “por que no me hablara por MSN” me hace pensar que algo anda mal. Un sin fin de interrogantes pasan por mi mente: ¿hice algo malo? ¿Perdió el interés? ¿Ya no soy de su gusto? ¿¡Tiene a otro!? Todo está mal.¿Cuál, de verdad cuál es el afán que tienen de hacernos ese tipo de cosas? Enserio, no nos gustan los desafíos, si cada uno sabe lo que quiere, y a los que tenemos la misma edad nos es casi lo mismo (no voy a especificar).Solamente haré un llamado a ustedes, mujeres, jovencitas, pubertas, niñas (de 14) que leen: PAREN DE HACERNOS ESTO. Nosotros tenemos tanto miedo como ustedes, tantas dudas como ustedes, tantas ganas como ustedes. Estamos en igualdad de condiciones. Así que por favor, dejémonos de tonteras y hagamos de éste un mundo más fácil y feliz.

Saludos!”Rocks!” y su reseña sesual.

¿Así?

La otra noche hablé con la Graciela, mi mejor amiga, sobre todas las posibilidades académicas que tropiezan en mi cabeza para el próximo año, es divertido como en esta fecha en la que todo está próximo a ocurrir uno se sorprende trazando estadísticas y planeando una actuación acorde para cada ínfima expresión de éxito o fracaso. No me extrañaría si alguien confesara que se imagina a sí mismo al frente de la pantallita mágica el día de los resultados descubriendo con euforia que es puntaje nacional. Y en ese mismo sentido "especular" siempre va a ser una sustracción. La Graciela estudia la posibilidad de irse a probar suerte al norte, y cuando digo norte lo digo en un sentido amplio y mundial. Yo estoy cegada con que todo es comunicarse y hasta "amar es comunicarse" así que nisiquiera me he planteado estudiar algo que no sea lo que realmente he querido estudiar desde chica y mis ganas de hacerlo se han vuelto casi parasitarias, me di cuenta ese día, fue la Universidad de Viña del Mar a entregar folletos, y cuando terminó la típica charla universitaria dictada por unas Pelo Lais estudiantes de Psicología había una mesita de la que se podían sacar mallas curriculares de acuerdo a tú interés personal, yo me tiré encima de las que decían "Escuela de Comunicaciones", saqué una, me puse a leerla y dejé de escuchar al resto un ratito como siempre pasa cuando me concentro mucho. Es hasta un poco espeluznante la claridad que surge con cosas como esa. Parece que el frío es una excusa para ponerse intelectual porque cada conversación de msn que hoy día ha empezado con un "hace frío" ha terminado siendo un esbozo de algo más profundo, esbozo porque no ha llegado a tomar forma a causa de mis pocas ganas de dialogar seriamente. Obvio que hace frío, y ha hecho frío todo el día. Yo he sentido ese frío en todas las partes de mi cuerpo y por esos mismos motivos he despotricado con rabia contra mi feminidad. Lo bueno del frío es que con él me es absolutamente imposible dudar de mi estado vital. Y así, Quilpué se hace enorme y esclavista, Valparaíso lejano y Santiago indeseable.