viernes, 26 de septiembre de 2008

Estaba en mi clase de economía y escasez y el profesor, histriónico como de costumbre, empezó a relatar alguna de sus tantas historias asociadas al tema correspondiente. Se paraba, se sentaba, se volvía a parar, gesticulaba, movía las manos, pestañeaba, se empinaba la botella de cachantún y volvía a repetir el mismo procedimiento. La relación tortuosa entre mercado y Estado me daba sueño y mi cuerpo ultra relajado empezaba a contraerse en la silla minúscula. Yo creo que en el pre, donde las personas van porque quieren entrar a la Universidad -donde en realidad puedan explayarse en temas de contingencia- el tiempo reducido no alcanza para generar debate entre los estudiantes, pero mi compañera de adelante insistía en dar su opinión sobre el fraude de las inmobiliarias. Y yo tenía un montón de cosas para decir, que el sistema mixto no puede funcionar porque al final el mercado se come al Estado, que hoy sabemos, además, que lo que a Adam Smith interesaba era la riqueza de las naciones, y que incluso desde sus remotos tiempos de capitalismo clásico, el discurso altruista a pesar de fraudulento era necesario como hasta nuestros días de tecnocracia y jets privados lo es. Me picaba la lengua por decir mis planteamientos y recibir una respuesta seca y correctiva. Pero como me lo recuerda Chomsky cada vez que pesco alguno de sus libros, el beneficio es lo que cuenta...así que me callé y seguí escribiendo.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Preludio

hola!
aca la segunda (o primera) parte de mi historia que empeze en la entrada anterior.
como se podran dar cuenta, soy Rocks aprovechandome de la wena onda de mi amiga Daniela (a la cual aprovecho de mandar un saludo de cumpleaños)
aca la historia

Sin Titulo Aún

Ahí esta ella, se ve tan hermosa con su disfraz que no puedo ver nada más allá de ese inusual brillo resplandeciendo al movimiento de sus caderas.
Me retracto de mis palabras, la fiesta de disfraces fue una idea genial.
¿La saco a bailar? ¿La invito a beber algo? Bah, ella no bebe alcohol, todo será mas difícil esta noche.
Tranquilo hombre, llevas semanas esperando este momento, es obvio que el ambiente entre ustedes se corte con cuchillo. Ella es tan diferente, tan especial, tan hermosa que no la puedo dejar pasar.
Me acerco a ella ignorando a mis compañeros. La miro, la invito, me acepta, bailamos, nos abrazamos y nuestras narices se tocan y juegan al vaivén de la música. No puedo esconder mi felicidad.
Que linda te ves. Le digo sin miedo, invitando a un encuentro de miradas.
Gracias. Es lo único que ella tiene para decirme. Gracias, solo eso y nada más.
¿Qué debería decir? ¿Qué debería hacer? Su respuesta e indiferencia me cayó encima como un balde de agua fría.
Ven conmigo, tengo que contarte un secreto. Le susurro al oído con una voz suave y calmada, escondiendo mis ansias y miedos.
La tomo de la mano y la llevo al pasillo, a un costado de las escaleras.
¿Qué tienes que decirme? Me pregunta ella con una voz segura, escondiendo el miedo que compartimos.
No le respondo. El silencio a veces puede ser un amigo en el cual confiar, un camarada que te apoya e incita a actuar.
La beso, lo que esperaba hace semanas se cumple. Ella me responde de la misma forma.
Sus labios me amparan, mis manos por su cuerpo nos unen mas allá de lo que se puede apreciar.
El ambiente cambia, mis inquietudes se disipan y todo en mi es felicidad.
Ahora, todo estará bien pienso sin dudar… lo estará.

martes, 9 de septiembre de 2008

No Title

Yo apoyo feliz todas las expresiones artístico literarias de mis cercanos y acá va una súper divertida:



¡No! ¡No te vallas aún!

Ah? ¿Que hora es? 6:38pm. ¡Ah! por la cresta tengo que levantarme. De verdad creo que no hay nada de malo en esto, es decir, todos lo hacen ¿Por qué no yo? Pero después de alrededor de 20hrs postrado en mi cama, sudando como loco y sumido en el estupor de infinitos sueños es tiempo de volver a la vida. ¿Es tiempo? ¿Es Vida? ¿Que tiene esto de vida si no se puede volar?… cuando sueño puedo volar. ¿Qué tiene esto de vida si “vivo” con la incertidumbre de la veracidad de tu cariño?… cuando sueño te puedo querer sin miramientos, sin trabas, sin nada entre nosotros.
¡Ah! Ya basta de tanta huevá, un vaso de agua y un cigarrillo en el patio.
Creo que estoy solo, mis viejos deben haber salido.
Perfecto.
Sentado apacible y cómodo en mi patio prendo el cigarrillo con ansiosa calma.
Aspiro.
¿Hay algo mas sublime que ver como el humo del tabaco sube lento (pero seguro) diluyéndose en la infinidad del aire? La verdad sí, muchas cosas, pero en este momento poco me importan.
Disfruto.
¿Qué hara ella ahora? ¿Con quien estará? ¡Carajo! tengo que dejar de pensar tanta huevada y vivir el momento.
¿Vivir?… ¿Qué tiene esto de vida? Mejor me voy a dormir un rato.

Por Rocks.

martes, 2 de septiembre de 2008

Sr B

Sábado por la mañana y el Señor Bitman caminaba por la avenida con su enorme abrigo multicolor arrastrándole con carácter por entre medio de los pies. Los cuarenta grados de calor eran perfectos para pasearse sofocándose moribundo por la ciudad. Tenía el bigote anarajando y apenas unos pocos dientes erosionados. En su mano arrugadísima sostenía una pipa vacía y unos lentes poperos verdes fosforescentes. Mientras tarareaba una canción de los Beastie Boys una mujer bien vestida se acercó con gesto dulce y le entregó una moneda. El Señor Bitman la miró ofendido, y preso de la indignación dejó caer el pedacito de metal que sonó insignificante entre bocinas y griteríos. Todos los habitantes de Lispengo saben que jamás deben ofrecerle una moneda al Señor Bitman...